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El ácido hialurónico se absorbe: cuánto dura y por qué

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Cómo el cuerpo reabsorbe el ácido hialurónico y por qué el permanente no es lo que parece — el ácido hialurónico se absorbe

Una de las características que más tranquiliza —y a veces también genera dudas— es que el ácido hialurónico se absorbe. No queda para siempre: el cuerpo lo va eliminando con el tiempo. Y esa propiedad, lejos de ser un problema, es una de sus grandes ventajas. 

Para entender por qué, conviene mirar dos cosas: qué le pasa al ácido hialurónico cuando el cuerpo lo reabsorbe, y por qué la idea de un «ácido hialurónico permanente» merece una aclaración importante. 

A dónde va el ácido hialurónico cuando se reabsorbe 

El ácido hialurónico, cuando se reabsorbe, es excretado por el organismo como cualquier principio activo que ya no necesitamos. Por vía linfática llega al aparato excretor y se elimina. 

Dicho de otro modo: no «se acumula» en ningún lado ni deja residuos permanentes. El cuerpo lo procesa y lo elimina por sus vías naturales, del mismo modo que hace con otras sustancias que ya cumplieron su función. Esto tiene sentido si recordamos que el ácido hialurónico es una sustancia que el propio organismo reconoce como propia. 

Por qué la reticulación explica cuánto dura 

Que el cuerpo lo elimine no significa que todos los ácidos hialurónicos duren lo mismo. Lo que define en buena parte la duración es la reticulación: cuanto más reticulada está la molécula, más apretada y protegida está de la degradación, y más tiempo resiste antes de que el organismo la elimine. 

Por eso un producto muy reticulado, en una zona de poco movimiento, puede durar bastante, mientras que uno poco reticulado se reabsorbe más rápido. La duración no es un número fijo: depende del producto, de la zona y del propio metabolismo de cada persona. 

El «ácido hialurónico permanente»: una aclaración necesaria 

Acá voy a ser directa, porque es un punto donde conviene no confundirse. Sí existe lo que se comercializa como «ácido hialurónico permanente», pero en realidad, obviamente, no es ácido hialurónico: son otros principios activos. Así que estaríamos hablando, más bien, de rellenos permanentes. 

Y esos rellenos tienen riesgos concretos. El primero: si uno tiene un efecto adverso, no se puede retirar. Eso los vuelve peligrosos, porque se pierde la posibilidad de corregir. 

El segundo tiene que ver con cómo envejecemos. Si sabemos que el proceso de envejecimiento es un proceso dinámico, ¿cómo pensar en un relleno permanente? Uno pone relleno en una zona donde, a lo mejor, dentro de cinco o diez años ya no lo va a necesitar, porque lo va a necesitar en otra: la arruga no está siempre en el mismo lugar, o uno ya no quiere marcar ese pómulo en ese punto. Por eso, los rellenos permanentes no son lo que necesitamos para acompañar un proceso de envejecimiento que es dinámico. 

Es justamente ahí donde la reabsorción del ácido hialurónico se vuelve una ventaja: al irse con el tiempo, permite que el rostro se acompañe según cómo va cambiando, en lugar de quedar fijado en una decisión de hace años. 

Preguntas frecuentes 

¿A dónde va el ácido hialurónico cuando desaparece? 

El organismo lo excreta como a cualquier principio activo que ya no necesita: por vía linfática llega al aparato excretor y se elimina. No se acumula ni deja residuos permanentes. 

¿Por qué unos duran más que otros? 

Sobre todo por la reticulación. Cuanto más reticulada está la molécula, más protegida está de la degradación y más dura. También influyen la zona y el metabolismo de cada persona. 

¿Existe el ácido hialurónico permanente? 

Lo que se vende como «permanente» en realidad no es ácido hialurónico, sino otros principios activos: son rellenos permanentes. El ácido hialurónico verdadero se reabsorbe. 

¿Por qué un relleno permanente puede ser un problema? 

Por dos razones: si hay un efecto adverso, no se puede retirar; y como el envejecimiento es dinámico, un relleno fijo no acompaña los cambios del rostro con los años. 

Que el ácido hialurónico se absorba es parte de por qué es un tratamiento seguro y adaptable: el cuerpo lo elimina y permite acompañar un rostro que cambia. Frente a las promesas de resultados «para siempre», vale conocer los riesgos. Si tenés dudas sobre qué producto es el adecuado para vos, lo más útil es una consulta con un profesional que evalúe tu caso.

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